Orígenes y pasión por los animales
Mi nombre es Elena Rodríguez Díaz, nací el 9 de agosto de 2001 y desde que tengo memoria los animales han sido parte esencial de mi vida.
Crecí en un entorno donde el respeto y el amor por ellos se respiraban a diario. En mi casa siempre hubo Podencos Canarios, una raza noble y elegante que marcó mi infancia. Su figura estilizada, su agilidad y su carácter inteligente me recordaban al Galgo Italiano, raza que más tarde conquistaría por completo mi corazón.
Desde niña me fascinaban los perros delgados, elegantes y deportivos: su porte, su energía y su nobleza. Pasaba horas observando su comportamiento, aprendiendo de ellos sin darme cuenta de que, con los años, ese interés se transformaría en una auténtica vocación.
Mi primera galga: Malta
Durante años dediqué mi tiempo libre a informarme y estudiar sobre los Galgos Italianos: su origen, sus estándares, su morfología, su carácter y sus necesidades específicas. Quería comprender a fondo esta raza antes de dar el paso más importante: tener una propia.
Finalmente, ese momento llegó con Malta, mi primera galguita. Desde el instante en que la vi, supe que sería una relación especial. Malta no solo me enseñó lo que significa convivir con un galgo italiano, sino que me inspiró a dedicarme por completo a su cría y bienestar.
Gracias a ella descubrí la paciencia, la observación y la sensibilidad que exige trabajar con esta raza tan inteligente, afectuosa y sensible. Hoy en día, Malta representa el comienzo de mi proyecto, y su descendencia lleva en su linaje toda la ilusión con la que empezó esta aventura.
Formación, experiencia y legado familiar
Mi compromiso con la cría responsable me llevó a seguir formándome profesionalmente. En 2020 obtuve el título de auxiliar de veterinaria, junto con certificaciones en nutrición canina y adiestramiento. Estos conocimientos me permiten comprender las necesidades físicas y emocionales de cada perro, garantizando su bienestar desde el nacimiento hasta su desarrollo adulto.
Años más tarde, al unirme a la familia Curtó, tuve la oportunidad de aprender de una de las líneas de criadores más antiguas y reconocidas del mundo, con más de 50 años de experiencia criando Presa Canarios.
De ellos heredé el rigor, la constancia y las técnicas avanzadas de selección, socialización y cuidado que hoy aplico en cada camada de galgos italianos.
Este legado familiar, unido a mi pasión personal, se refleja en lebreles equilibrados, sanos y felices, criados con dedicación, respeto y cariño. Cada cachorro es el resultado de una filosofía clara: criar con amor, conocimiento y responsabilidad.